lunes, 2 de diciembre de 2019

Encomio de Mondoñedo






Aprenda o viaxeiro a deixarse, en Mondoñedo, aloumiñar polo silencio, por unha música antiga que anda no aire, na auga das fontes, no eco das campás. È como un veludo morno. È non me cansaría de recomendar, se fixese unha guía de Mondoñedo para poetas, que o visitante se mesturase co silencio enormes cidade e do Val es da pausa do modo cotián vivir, se quixese recibir de Mondoñedo o Galano das súas máis íntimas esencias.

Álvaro Cunqueiro.


Desplegándose por el Paseo de la Alameda, un denso silencio choca contra las paredes del Santuario de los Remedios y las agrieta, grabando en ellas, subterfugios finísimos, como hilos de telaraña .Desde una de las torres del Santuario, una sombra fija en el suelo una geometría como de túmulo, mientras dos ángeles alados despliegan la esperanza del adviento rasgando la noche; música de flautas resuena sobre los pesados muros del hospital de San Pablo. Un sonido repentino capaz de penetrar en el silencio.
Fabulosos Castaños de indias bajo las órdenes de Monolito central, Moái del árbol ,custodian el Santuario, y velan el sueño mágico de la Ciudad mientras duerme.
Es Mondoñedo una ciudad de prodigiosa música, de rumores de agua que se escurren desde los poderosos lomos de la sierra del Xistral , de calles estrechas y empedradas, de soportales que protegen de la lluvia y retienen el eco velado de las conversaciones, de umbríos bosques, de esquinas propicias a los abrazos furtivos y los asaltos.



Además, Mondoñedo es Villa Episcopal, y en ella vivió el obispo Fray Antonio de Guevara, cronista de Carlos V, [ en el prólogo de El Quijote, Miguel de Cervantes escribía: “ si (tratáredes ) de mujeres rameras está el Obispo de Mondoñedo que os prestará a Lamia, Laida y Flora cuya anotación os dará gran crédito”] que, en su obra Menosprecio de Corte y alabanza de aldea, dice así: " En el aldea, no hay gente que te dé codazos, no hay caballos que te atropellen, no hay pajes que te griten...Es privilegio de aldea, que para todas las cosas haya en ella tiempo cuando el tiempo es bien repartido; y parece ser esto verdad en que hay tiempo para leer en un libro, para rezar en unas horas, para oír misa en la iglesia, para ir a visitar los enfermos, para irse a caza a los campos, para holgarse con los amigos, para pasearse por las eras, para ir a ver el ganado, para comer si quisieren temprano, para jugar un rato al triunfo, para dormir la siesta y aun para jugar a la ballesta. No gozan de este privilegio los que en las cortes andan y en los grandes pueblos viven, porque allí lo más del tiempo se les pasa en visitar, en pleitear, en negociar, en trampear y aun a las veces en suspirar. Como dijesen al emperador Augusto que un romano muy entremetido era muerto, dicen que dijo: «Según le faltaba tiempo a Bíbulo para negociar, no sé cómo tuvo espacio para se morir.».

Pero, Mondoñedo es también un deslumbramiento imaginado por Álvaro Cunqueiro, verdadero inventor del realismo mágico, con quién se puede hablar sentándose a su lado en el banco de la asombrosa plaza Grande de la Catedral, muy cerca de donde tiene su sede la Casa- Museo dedicada a su memoria.


La catedral es el punto neurálgico de la Ciudad una ecléctica mezcla de románico, gótico y barroco- reflejados en la maravilla de su pórtico, su bellísimo rosellón, y en las dos torres , donde en ocasiones, la niebla teje nubes donde anidan los magos.
Su interior conserva las pinturas murales entre las que destacan la Degollación de los inocentes.
Cierta tarde me dijo Don Álvaro que" el silencio era producto de la cultura, una conquista intelectual y sentimental y que quisiera encontrar en el catálogo de los silencios , el profundo, ilustre, lento aliento de su ciudad, un silencio de calidad, como de vidrio ,ese que existe porque solo puede romperlo una campana."(...) "Un silencio que se deshace, y la calle se puebla de imágenes, de figuraciones , de música, que es lo mismo que poner un rostro ante un espejo"... que "Hay un gris que está en la pizarra de los tejados mindonienses ,una plata fría y opaca, venosa, que he visto en Sánchez Cossío, a quien un día advertí que estaba pintando con <Mondoñedo> como otros pintan con <siena>..."
 

Sin embargo, Mondoñedo es para mí ,sobre todo, el olor de una hogaza de pan que ha abandonado el horno, un lugar de acogida, un remanso de quietud, y en ocasiones una espera.






 La imaginaciòn que se derrama en cada pàgina,el quehacer laborioso y exigente, el universo inembargable de un maestro: hacedor incansable de sueños y de fàbulas.


Las máquinas de escribir Smith Premier fueron producidas por la fábrica de armas LC Smith & Brothers, situada en Siracusa, Nueva York (EEUU). Su creador fue el ingeniero Alexander Brown, de quien se dice que vio una máquina de escribir de Sholes & Glidden en 1876 y prometió mejorar el diseño. Sus jefes le proporcionaron un taller donde empezó con su trabajo, y en 1889 la empresa lanzó la primera Smith Premier. El modelo nº10, aparecido en 1908, fue el último de la legendaria serie, que se caracterizaba por su doble teclado con mayúsculas y minúsculas. La SP Nº10 es la única máquina escribir de la historia de tipo "frontstrike" (golpeo frontal) con teclado doble.


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